Juana Azurduy participó en la Revolución de Chuquisaca en 1809 y después -junto a su esposo Miguel Asencio Padilla- se sumó a los levantamientos independentistas y combatió contra el imperio español destacándose por su valentía y su capacidad de mando, hecho que le valió el nombramiento de teniente coronel en 1816.
Además, la heroína organizó junto con su esposo el escuadrón “Los leales” y se incorporó al Ejército del Norte, liderado en ese momento por Manuel Belgrano, quien, frente al valor en el campo de batalla, le entregó su sable como símbolo de reconocimiento y admiración.
Simón Bolívar ascendió a Azurduy al grado de coronel y le dio una pensión. Murió pobre a los 81 años en Sucre, en 1862, y fue enterrada en una fosa común. Cien años después, sus restos fueron trasladados a un mausoleo. En 2009 fue ascendida a Generala del Ejército argentino y dos años después a Mariscal del Estado Plurinacional de Bolivia
